Un gol de Balogun en el último minuto empata el partido contra el PSG, que jugó con diez durante todo el segundo tiempo por roja a Verratti.
Andrés Onrubia

El Stade Reims empató en el último minuto, gracias a un extraordinario gol de Balogun, ante el PSG en el Parque de los Príncipes. Los parisinos, muy grises durante todo el encuentro, jugaron a la ruleta rusa durante prácticamente los 90 minutos y acabaron pagando las consecuencias. Neymar adelantó a los de Galtier, que se quedaron con un jugador menos por una roja a Verratti. Con diez, y ya cuando el Parque de los Príncipes estaba vaciándose porque había muchos aficionados que daban por hecho la victoria, apareció Balogun para poner las tablas en el marcador. El PSG sigue líder, pero no consigue aumentar su renta respecto a Lens y Marsella, que empataron también.
El partido evidenció desde el primer momento que no es casualidad que el Reims, con un entrenador de 30 años, Will Still, que, además, tiene un porvenir espectacular, lleve 13 partidos consecutivos sin conocer la derrota. El conjunto champagne salió al terreno de juego como si fuera una final, presionando con un ahínco desmesurado, machacando a su rival con el balón y obligando a intervenir a Donnarumma en varias ocasiones.
Minutos después del gol, el Reims, que ya no tenía la suficiencia del comienzo, se sacó un penalti de Marquinhos de la nada. En la misma jugada, el árbitro, que anuló por fuera de juego de Balogun la acción antirreglamentaria, se produjo una falta que cambiaría el segundo tiempo. Verratti llegó muy a destiempo a un duelo con Ito y el colegiado, que señaló penalti en primera instancia, fue al monitor del VAR para rectificar y expulsar al italiano, ingresado nada más el descanso.
La inferioridad numérica no amainó al PSG, al contrario. Los parisinos jugaron a más intensidad, multiplicaron los esfuerzos y pudieron incluso aumentar su renta. Ramos, al palo, tuvo una oportunidad flagrante en un córner. Y, Mbappé, tiempo después, estuvo a un paso del 2-0, pero Diouf lo evitó. Achraf no perdonó tras un buen pase de Messi, pero el marroquí estaba en fuera de juego.
El fútbol, como siempre, es un deporte impredecible, incierto, en el que la memoria abunda por su ausencia. Justo cuando el partido ya estaba visto para sentencia, en el último minuto del partido, cuando ya las piernas no responden, Balogun, un delantero rapidísimo que ataca el espacio como muy pocos, se merendó a Marquinhos y Ramos, sentó a Donnarumma y definió con la sangre fría de un asesino en serie. Un empate valiosísimo para el Reims y muy espeso para el PSG, que no aumenta su renta respecto al Marsella y el Lens.
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