
Por Diego Omar Costa
El día que Lionel Messi inauguró el primer Mundial de Clubes con 32 equipos organizado en Estados Unidos, Inter Miami se paralizó. Todo estaba dado para una noche mágica: estadio repleto, cámaras de todo el planeta, miles de hinchas del Inter y una enorme marea roja egipcia que transformó el Hard Rock Stadium en una mezcla de Cairo, Rosario y Miami Beach. Sin embargo, el fútbol, en su versión más cruel y dramática, decidió postergar los goles. El partido terminó 0 a 0, aunque fue todo menos aburrido.

Una noche histórica
El escenario no podía ser mejor: 60 927 personas abarrotaron el Hard Rock Stadium, hogar de los Miami Dolphins de la NFL, que fue adaptado especialmente para la ceremonia inaugural del torneo. Las tribunas explotaban de colores, tambores y cánticos. Messi era la figura central del marketing, del cartel, de la ilusión. Enfrente, uno de los equipos más laureados del continente africano: el Al-Ahly SC de Egipto, un gigante acostumbrado a ganar. Pero la historia de este partido no la escribiría Messi, ni Luis Suárez, ni Trézéguet. El protagonista sería otro argentino, uno que parecía haber quedado relegado del gran fútbol: Óscar Alfredo Ustari.

Ustari monumental: el día que volvió a ser héroe
A los 38 años, Ustari fue llamado por Inter Miami en enero como un refuerzo con experiencia para un plantel plagado de estrellas. Lo que nadie imaginaba es que sería el salvador de la noche. El arquero ex Independiente, Getafe y Pachuca atajó ocho pelotas claves, incluida la más difícil de todas: un penal a los 43 minutos del primer tiempo, tras una falta cometida por Kryvtsov sobre Zizo, uno de los más incisivos de Al-Ahly.
Trézéguet se paró frente al balón y remató fuerte a la izquierda. Ustari, con reflejos felinos y lectura perfecta, voló y desvió el disparo. El estadio estalló. Fue una atajada que significó mucho más que un penal detenido: fue una declaración de intenciones. Miami no estaba dispuesto a ceder en casa. Y su arquero estaba listo para firmar una noche histórica.
Ustari terminaría el partido con una calificación de 9.7 según datos de Sofascore, y fue elegido el mejor jugador del partido por la FIFA. “Sé que este puede ser mi último torneo grande, así que lo juego como una final. Hoy defendí como si fuera mi casa”, dijo entre lágrimas al final del encuentro.


Primer tiempo: dominio egipcio y chances perdidas
Al-Ahly salió a presionar alto desde el inicio. Durante los primeros 25 minutos, Inter Miami no logró cruzar con claridad la mitad de la cancha. Los egipcios, con una estructura bien aceitada y experiencia en torneos continentales, se adueñaron del ritmo del partido. Con un 4-2-3-1 dinámico, buscaron a sus extremos constantemente. Trézéguet, con pasado en la Premier League, fue el jugador más desequilibrante, aunque también el más errático.
La lesión de Emam Ashour, volante creativo de Al-Ahly, encendió las alarmas. A los 14 minutos, cayó mal tras un cruce con Busquets y tuvo que salir en camilla. Luego se confirmaría que sufrió una fractura de clavícula que lo dejará fuera del torneo.
Su reemplazo, Zizo, fue quien forzó el penal minutos después. El error fue no convertirlo. Al-Ahly se fue al descanso con 10 remates, 6 tiros al arco, y un sinsabor evidente.

Segundo tiempo: ajustes de Mascherano y la aparición de Messi
Javier Mascherano, quien dirige a Inter Miami desde marzo, realizó dos ajustes clave en el entretiempo. Retrasó a Busquets para ayudar en salida y le dio libertad a Messi, quitándole tareas defensivas. Además, ordenó más amplitud con Gressel por derecha y Campana por izquierda.
Messi respondió con clase. Empezó a tocar, a girar, a asociarse con Suárez, a romper líneas. A los 60 minutos, ejecutó un tiro libre perfecto que besó el poste izquierdo de El Shenawy. Diez minutos después, volvió a probar con un zurdazo cruzado que obligó al arquero egipcio a estirarse como nunca.
Miami tomó el control del juego. Sin avasallar, con pausas, con posesión. El equipo egipcio se replegó, esperando el contragolpe. En el minuto 91, Messi tuvo la última: un remate con rosca, a su estilo, que El Shenawy sacó de forma milagrosa.

Voces tras el empate
“Arrancamos con mucho nervio, quizá por la presión del entorno y del debut. En el segundo tiempo jugamos como queríamos: con paciencia, sin desesperarnos. Sabíamos que ellos eran peligrosos en transición, y no podíamos regalar el partido”, declaró Mascherano en rueda de prensa.
Del lado de Al-Ahly, su DT Marcel Koller fue directo: “Tuvimos el partido en el primer tiempo. Si no convertís, el fútbol te castiga. Hoy nos salvó nuestro arquero. Esto es fútbol de elite”.
Wessam Abou Ali, delantero del equipo africano, no se guardó nada: “Debimos irnos 3-0 al descanso. No estuvimos finos y eso puede costar caro en un torneo corto”.

Un Mundial de Clubes con ambiente global
Una de las grandes noticias de la jornada fue la atmósfera. Miles de egipcios viajaron especialmente para el torneo, y cerca de 6 500 se hicieron sentir en las tribunas. Con bengalas, cánticos y banderas, Al-Ahly fue local por momentos. Messi, por su parte, fue ovacionado cada vez que tocó el balón. El himno argentino se escuchó fuerte y claro antes del partido.
Este Mundial de Clubes, con su nuevo formato de 32 equipos estilo Copa del Mundo, aspira a marcar un antes y un después en el calendario futbolístico. Y el partido inaugural, pese al 0-0, dejó emociones, tensión, y una puesta en escena de nivel mundial.
Lo que viene
Con este empate, ambos equipos suman un punto en el Grupo A. El próximo compromiso de Inter Miami será ante FC Porto el jueves 19 de junio en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta. Al-Ahly, por su parte, viajará a Nueva York para enfrentar a Palmeiras, otro de los candidatos.
Con un formato de tres partidos por grupo, y solo dos clasificados por zona, los márgenes de error son mínimos. Una derrota en la siguiente jornada podría dejar a cualquiera contra las cuerdas.
El empate sin goles entre Inter Miami y Al-Ahly no fue un mal partido. Fue una clase de tensión, emociones y momentos individuales. Ustari escribió una página dorada en su carrera. Messi mostró destellos que aún emocionan. Al-Ahly dejó en claro que no vino a pasear. Y el Mundial de Clubes comenzó como debe hacerlo: con historia, drama y fútbol.

Ficha del partido
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Estadio: Hard Rock Stadium, Miami Gardens
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Asistencia: 60 927 espectadores
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Árbitro: Jesús Valenzuela (Venezuela)
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Resultado: Inter Miami 0 – 0 Al-Ahly
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Figura: Óscar Ustari
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Penales atajados: Ustari a Trézéguet (min 43)
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Lesión grave: Emam Ashour (fractura de clavícula)
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